12 de julio de 2011

La frustración de no tener inspiración

No sé si me la han quitado. No sé si me la han robado. Pero hay algo que sé: no he podido escribir ni una sola línea más. Lo he intentado, me he levantado diez veces del computador, he deambulado por toda la casa, he subido a la terraza para despejar mis ideas. He jugado con mis dos pequeños cachorros, he visto mi telenovela favorita, éste día hice muchas cosas y sin embargo no logré mi objetivo: la inspiración nunca llegó.

Obtuve un pequeño flash de imaginación afortunadamente pude aprovecharlo; pero luego… nada. Leí miles de cosas, obtuve responsabilidades, obtuve reproches, sí, mi madre me ha regañado, estoy segura de que mi padre también lo hará, siempre es el mismo discurso: “No debes pasar tanto tiempo en el computador”. Sé que no debería hacerlo, sé que algún día se cansarán y me castigarán, no importa de igual forma no me entenderán por completo.

No entenderán que estoy frustrada. Frustrada porque deseo culminar miles de historias, empezar miles de historias, pero a la vez no deseo nada. Quizás es la misma frustración que me hace desvariar.

Sólo me estoy desahogando. Creo que es mejor no decir nada más. Tal vez alguien que me conozca  en mi extraño mundo muggle lea esto y les diga a mis padres. Seguramente me volverán a reñir.

Bah ya pienso tonterías. Deseo soñar con mundos maravillosos. Quiero un mundo como el de Lewis Carrol, quiero un sombrerero loco, quiero una taza de té, quiero muchas cosas, sin embargo nunca las conseguiré.

Sólo son cosas sosas y estúpidas de mi mente. Debo madurar. Me repiten una y otra vez. Sólo quince años y ya las responsabilidades han llegado. Creo que muy pronto iré a un psicólogo, es lo más seguro.

Necesito drenar mi frustración. Pensar que todo esto comenzó tan sólo por querer escribir un capítulo. Sí, algo desquiciada mi manera de imaginar, de soñar… de pensar.
Quiero escribir. Eso es lo único que hará sentir satisfecha, me hará olvidarme por minutos que soy muggle y envolverme en la magia. Pero mi maldita inspiración no quiere ceder. Está en mi contra yo lo sé. Dejaré que gane la batalla… sólo por esta vez.

¡Demonios! Yo y mi maldito complejo de emo. A pesar de que no me gustan esas personas, me parezco a una de ellas en este instante, estoy segura.

Me voy, sí, definitivamente lo haré. Estoy enloqueciendo y el blanco nunca me ha gustado.
No es locura, sólo estoy pasando un mal momento.